La producción musical y la informática vuelven a verse sacudidas. Al encarecimiento desorbitado de la memoria RAM y los componentes clave se suma ahora una subida de hasta el 10% en las licencias de Windows 11 para fabricantes.
Si estabas pensando en renovar el ordenador del estudio para exprimir tus proyectos en Ableton, FL Studio o mover grandes librerías de VST sin despeinarte, las noticias que llegan de la industria del hardware no son precisamente halagüeñas. Comprar un ordenador nuevo en 2026 se ha convertido en una inversión de alto nivel debido a una escalada ininterrumpida de costes en los componentes clave. Por si fuera poco, el software de sistema acaba de asestar un nuevo pellizco al bolsillo.
Hasta la fecha, adquirir un ordenador premontado de marca o apostar por packs de componentes (procesador, placa y memoria) era la alternativa más sensata para ajustar el presupuesto del estudio. Sin embargo, la mayor firma de software del mundo ha decidido incrementar los costes. Informes procedentes del sudeste asiático, epicentro global del ensamblaje informático, confirman que desde este mes de julio se ha aplicado una subida de entre el 7% y el 10% en las licencias OEM de Windows 11.
Estas licencias son las que pagan gigantes del sector como ASUS o Acer para entregar los equipos listos para funcionar. Aunque el comprador no abonaba este concepto como un elemento desglose en la factura, el reajuste repercutirá de manera directa en el precio final de los portátiles y torres que llegan a los escaparates.
Además, esta tarificación no es uniforme: la tarifa de la licencia depende del escalón de rendimiento del procesador montado. Dado que en la producción de música electrónica se requieren procesadores de gama alta para sostener bajas latencias y múltiples pistas, estos equipos pagarán el tramo de licencia más elevado.
El fenómeno 'RAMpocalypse' no da tregua
Este encarecimiento del sistema operativo llega en el momento más inoportuno. El sector de la informática arrastra meses de tensión por lo que ya se conoce en la industria como el RAMpocalypse. La voraz demanda de memoria por parte de los gigantes tecnológicos para alimentar centros de datos y modelos de inteligencia artificial ha acaparado la producción mundial, disparando los precios de los módulos RAM y las unidades de almacenamiento SSD.
Firmas como ASUS y Acer han ratificado incrementos de precios cercanos al 5% para este trimestre. En el caso concreto de ASUS, la compañía reconoce que determinados productos de su catálogo han visto incrementado su coste cerca de un 30% en comparación con el último tramo de 2025.

Las placas base podrían subir hasta un 50%
La tormenta no se detiene en la memoria. El pilar central de cualquier equipo informático, la placa base, se encamina a un salto de precio sin precedentes durante el tercer trimestre de 2026. Fabricantes de referencia como ASUS, Gigabyte o MSI barajan subidas de hasta el 50% en determinados modelos de su catálogo.
El motivo vuelve a residir en la cadena de suministros y en la materia prima básica. Los componentes esenciales con los que se construyen las placas están sufriendo fuertes subidas de coste acumuladas:
- Placas PCB: incremento en los circuitos impresos multicapa.
- Metales esenciales: encarecimiento del cobre para las pistas de alta conductividad.
- Electrónica de potencia: condensadores y sistemas de alimentación sometidos a alta presión de demanda global.

Trasladado a cifras de mercado, una placa base orientada a estudios domésticos que habitualmente se situaba en el rango de los 150 a 200 euros podría escalar rápidamente hasta la franja de los 220 a 300 euros. Un panorama complejo para DJs, productores y creadores de contenido que necesiten renovar sus herramientas de trabajo en los próximos meses.
