Japón, uno de los líderes indiscutibles en innovación tecnológica, ha sufrido un importante revés en su infraestructura digital. Su Centro de Ciberseguridad del Gabinete estuvo expuesto a accesos no autorizados durante casi tres trimestres sin percatarse de la infiltración.
Nueve meses con la puerta trasera abierta
El Centro de Ciberseguridad del Gabinete (NISC), la entidad gubernamental encargada de velar por la protección de las redes clave y las infraestructuras críticas tanto del Estado como del sector privado nipón, fue víctima de un ataque continuado. Los ciberdelincuentes consiguieron vulnerar la red de correo electrónico del organismo y mantuvieron el acceso no autorizado durante cerca de nueve meses antes de que la intrusión fuera identificada.
Este prolongado periodo de exposición ha puesto en grave riesgo la confidencialidad de numerosa información sensible, datos corporativos e información personal gestionada por la agencia pública.
El acceso continuado a las comunicaciones estatales supone una de las mayores vulnerabilidades registradas recientemente en una potencia tecnológica.
Señalamientos desde Estados Unidos
Mientras que la postura de las autoridades de Tokio ha sido actuar con la máxima reserva sobre la procedencia de la intrusión, los servicios de inteligencia estadounidenses intervinieron alertando sobre la brecha en la plataforma de mensajería del organismo japonés.
Desde Washington han sido categóricos al atribuir la autoría del ciberataque a grupos de hackers vinculados a China. Según estos informes, los atacantes aprovecharon esos tres trimestres de infiltración para extraer datos estratégicos sobre compañías e instituciones gubernamentales niponas.
Por su parte, los representantes del gobierno japonés han confirmado que el punto ciego en la red ya ha sido subsanado por completo y que se están implementando protocolos de seguridad mucho más rigurosos para evitar que incidentes similares vuelvan a repetirse.
