Renovar el equipo informático del estudio va a resultar bastante más caro durante los próximos meses. La altísima demanda de chips para centros de datos de inteligencia artificial está asfixiando al mercado de consumo y disparando los precios de las memorias RAM.

Actualizar el ordenador del estudio o hacerse con un portátil potente para los directos se va a convertir en una inversión sensiblemente más exigente de lo previsto. El mercado informático se enfrenta a una seria crisis de suministros que provocará un encarecimiento de la memoria RAM de entre un 40% y un 50% durante el tercer trimestre de este año, al que se sumará una subida adicional de entre el 30% y el 40% en el último tramo del ejercicio.

Traduciendo esta tendencia a cifras concretas, un módulo estándar de 16 GB DDR4 que actualmente se comercializa por unos 139 euros podría rozar los 209 euros en pocos meses y escalar hasta los 292 euros antes de que finalice el año. Por su parte, la tecnología DDR5 seguirá una trayectoria idéntica: un kit de 32 GB DDR5-6000 —que a mediados del año pasado rondaba los 80 dólares y a principios de este año ya superaba los 400— se encamina hacia la barrera de los 500 dólares al cierre del ejercicio.

La inteligencia artificial acapara la capacidad de producción

El trasfondo de esta escalada no responde a un problema puntual de distribución, sino a un cambio de prioridades en los principales fabricantes de semiconductores. Firmas como Samsung, SK Hynix y Micron están redirigiendo la capacidad de sus obleas de silicio hacia la producción de memoria HBM (High Bandwidth Memory), un tipo de componente indispensable para alimentar las GPU que entrenan modelos de lenguaje e inteligencia artificial en grandes centros de datos.

Dado que la memoria HBM ofrece márgenes de beneficio mucho más elevados, las inversiones se han volcado en abastecer a los gigantes de la nube mediante acuerdos a largo plazo. En la actualidad, cerca del 50% de la producción mundial de memoria ya se encuentra comprometida en este tipo de contratos corporativos, una cifra que podría elevarse hasta el 70% en los próximos meses. El porcentaje restante es el que debe disputarse el mercado de consumo general, abarcando desde ordenadores de sobremesa y portátiles hasta placas base, consolas y smartphones.

Efectos en cadena sobre el equipamiento tecnológico

El encarecimiento de los componentes ya ha comenzado a reflejarse en los catálogos informáticos. Gigantes como Apple actualizaron recientemente los precios de sus gamas profesionales —incluyendo incrementos notables en equipos como el Mac Studio o el MacBook Pro de 16 pulgadas— justificándolo por los retos sin precedentes que atraviesa la cadena de montaje mundial.

Como respuesta a esta escasez de DDR5, la industria ha reaccionado de forma paradójica: fabricantes como Samsung y SK Hynix han decidido prorrogar la producción de memoria DDR4 hasta diciembre de 2026. Al utilizar líneas de fabricación ya amortizadas, buscan ofrecer una alternativa más económica ante la imposibilidad de cubrir la demanda global.

Sin embargo, el problema salpica a otros sectores tecnológicos. La falta de módulos GDDR7 ha frenado el lanzamiento de nuevas tarjetas gráficas de consumo para videojuegos, mientras que en el sector de la telefonía móvil se prevé un aumento medio del 6,9% en el precio de los dispositivos durante este año.

Sin alivio en los precios hasta 2028

Las perspectivas a medio plazo no son halagüeñas para quienes piensen en posponer sus compras. Los análisis financieros proyectan que en 2027 las subidas interanuales continuarán en la horquilla del 40% al 45%, debido a que las nuevas infraestructuras de fabricación que se están construyendo tardarán entre dos y tres años en estar completamente operativas.

Si necesitas actualizar la potencia de tu equipo informático para producción o directo, la recomendación técnica es clara: adquirir los componentes lo antes posible. Esperar a una bajada de precios antes de 2028 requeriría una desaceleración del sector de la inteligencia artificial que no se contempla en los escenarios actuales.